|
viernes, 25 de junio de 2010 |
|
“La fuerza de lo inefable” es el título del más reciente montaje de teatro unipersonal que junto a “La metamorfosis de la luz” y “Esa sutil presencia de los años previos” conforman la trilogía de monólogos que Edgar Pérez Bedregal pone en escena para evocar sus veinticinco años de actor.
La obra es un réquiem con testigos, deliberadamente el actor utiliza el espacio-umbral de sus múltiples personajes para practicar un ritual de despedida que forma una inefable unidad con el padre ausente que hace mucho partió a los ignotos mundos de la memoria dejando pendiente un pacto de conciliación.
El padre ausente y el actor a punto de dejar de serlo, se han convertido en un solo ente por un efluvio efímero y desconocido que sólo el teatro puede consentir, para ejercer una presencia dramática que juega un papel recíproco de unión y disociación para entrelazarse y compartir una identidad de fuerza emotiva.
Una vez más, la dramaturgia de la forma es definida por el texto, pero se transmuta y metamorfosea, el autor insiste en romper parámetros para representar una historia sustentada en la emotividad y la presencia del actor, y a la vez, continuar con esa búsqueda interior que es de donde en definitiva, saldrá el nirvana que iluminará el fondo.
Sobre el escenario, el actor dejará de serlo.
Como una muerte anunciada sucumbirá en la última escena porque ese es el destino elegido o lo que el destino ha elegido para él, el actor culminará su ciclo y deberá dirigirse a la memoria donde seguramente, encontrará la tan ansiada permanencia aplacada y sosegada, gracias a esa recóndita fuerza de lo inefable.
¡Próximo estreno!
Rayku Teatro
|