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viernes, 04 de septiembre de 2009 |
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En una ciudad como la nuestra, según Juan Torres Gárate, “medio pecata, moralista, patriotera y neurótica hasta la médula”, lo que se denomina “el mejor teatro” no siempre es sinónimo de buen teatro.
Porque la historia del teatro tacneño se escribió de manera discriminatoria, parcializada, sectaria y obedeciendo a intereses personales y de grupo.
Pero si acaso alguna vez, alguien honesto quisiera escribir la verdadera historia del teatro tacneño, entonces necesariamente deberá incluir al buen teatro.
Y el buen teatro, solamente tiene un lugar y un tiempo donde puede ser ubicado... en el escenario, desde el momento en que se abre el telón hasta que éste se cierra. Lo que suceda durante ese breve espacio de tiempo, determinará el buen teatro. El resto, son anécdotas.
Tacna, tiene buen teatro, aunque no siempre fue considerado “el mejor teatro”, y el buen teatro tacneño se encuentra escrito en las páginas ausentes de su historia, porque en Tacna, la ciudad de la envidia, como parte de la competencia de unos contra otros, nos gusta resucitar a los muertos y sepultar a los vivos.
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